Wednesday, March 07, 2007

Un cuento bello para compartir

...un amigo que amo con toda mi alma,
Patricio Solovera, me regaló un cuento que escribió esta mañana







Epílogo

“Se levanta muy temprano, sale de su pieza de pensión con su jabón, toalla cepillo peinetita hoja de afeitar. Vuelve a su pieza se viste con esmerado orden. El pantalón azul, tan delgado como él, el cinturón de siempre sobre el ombligo, los puños de su camisa percudidos e impecables. Un té y una marraqueta desmenuzada a trocitos, como reemplazando las hojas del diario. Los ojos puestos en la cara entibiándose con el tecito. La mano izquierda estacionada en la mesa como una máquina abandonada. Recoge las miguitas para su gato que duerme. Suspira. Se prepara. Abre la mampara y sale a la calle con su silla. La acomoda donde siempre. Se sienta ordenadamente esperando el sol que se anuncia. Su mirada mira lo que pasó, su oído tantos ruidos que ya no existen. Está esperando a ver si la vida pasa de nuevo, quizá esta vez distinta. (SIC)”



PATRICIO SOLOVERA,
Maestro de la Música Original del Teatro Chileno


"Patito" como le digo con tanto amor desde que lo conocí hace ya unos diez años en una obra de teatro llamada "Una Casa Vacía". Con sus sabios sesenta años de vida, Patricio Solovera nos ha regalado más de cien composiciones musicales para diferentes obras teatrales.
Trabajó con VICTOR JARA para su último disco "LA POBLACIÓN" es importante recordar que este disco de Víctor fue el último en componer antes de ser asesinado por los militares en la dictadura de Pinochet. Ahí hicieron juntos un intenso trabajo de investigación para crear la música.
Patricio compuso la música para la ópera-teatral "El encuentramiento" de Juan Radrigán, otras obras importantes de su creación musical fue "La ventana que busca la luz" con textos de Víctor Jara / "El Círculo de Tiza Caucasiano" de Bertold Brecht / "Medea Mapuche" la ausencia del mar / "El pueblo del mal amor" textos de Juan Radrigán y muchas obras más.
Patricio Solovera compone hoy creyendo en la belleza y la tristeza de la vida, en la extrañeza del infinito amor...





Fotografía: Inti